Cristina
Jueves 19 de Marzo de 2...
Que no haya sido un sueño, que no haya sido un sueño, por favor, que no haya sido un sueño. Cristina por fin se atrevió a abrir los ojos y comprobó por ella misma que efectivamente, no había sido un sueño. Una sonrisa resurgió en su rostro, los ojos recién levantados adquirieron ese brillo especial de enamorada, una sensación genial le recorrió todo el cuerpo, las mariposas de su estomago se multiplicaron a cada recuerdo que resurgía de la noche anterior. En su cabeza una diapositiva tras otra rememoraba todo lo vivido. Besos en la azotea del The Built. Besos en un taxi de camino a casa de Raziel. Dos cuerpos desnudos. Se levanto y se aseguro de que Raziel no estaba al otro extremo de la cama. ¿Ahora que había que hacer?, recogió todas sus prendas que estaban esparcidas por el suelo y se vistió. Salio de la habitación en busca de Raziel aunque sabía que era muy probable que el no estuviese en la casa. Salio a un pasillo que daba a un cuarto de baño y a lo que debía de ser una habitación de invitados, aunque esta solo estuviese amueblada con un colchón tirado en el suelo. El salón le pareció agradable, un sofá, 2 sillones, televisión amplia..... En la cocina solo encontró un vaso con zumo de naranja, el se había molestado en exprimirlo y en servirlo, todo un detalle. Cristina se sentó en una de las sillas y se lo bebió, poco a poco, era el primer acto tangible de Raziel hacía ella y no lo iba a desaprovechar con prisas, por una vez Noisy-City podía esperar. Echo el vaso al fregadero y a punto estuvo de fregarlo y ponerlo junto a los demás, pero aborto la idea, pensó que a el le podría molestar que ella se tomase tantas molestias. Volvió a recorrer la casa y encontró su móvil. Eran las 9 de la mañana y tenia varias llamadas perdidas de su padre. Recordó que le había prometido ir a verle la pasada tarde, pero entre tanto jolgorio se había olvidado de ir a verle. Valoro si había valido la pena haber dejado plantado a su padre por estar con Raziel, miro a su alrededor. Esta claro que si.
Salio a la calle con la misión principal de ir a su piso a por muda nueva y a darse una ducha, no se le había antojado una buena idea ducharse en casa de Raziel, era como violar su intimidad. No tenía muy claro en que parte de Noisy-City se encontraba, ciertamente todo se le parecía igual que el resto de la ciudad, unas tiendas en la acera de en frente, filas de coches aparcados, unos arbolitos sin apenas follaje en la calzada, una carretera con cuatro carrilles que no paraban de escupir coches hacía otras calles principales, y una marea de cráneos que recorrían la acera en dirección a su trabajo. El autobús siempre le había aparentado confuso y poco espacioso, a si que opto por el metro, aunque no sabía donde estaba la parada más cercana, tendría que preguntar a alguien.
- Perdone señora la parada de…
- Lo siento no tengo tiempo.
- Perdone señor el me…
- Ahora no, perdone.
- Disculpe señor me gustaría…
- No quiero comprar nada, adiós.
- Oiga ¿Podría indicarme…?
- Quizá luego.
- Usted me podría decir donde…
- No soy de esta parte de la ciudad.
Esto era insufrible, malditas prisas, pero Noisy-City era así, todo era así.
Tras varios minutos de intentos fallidos por intentar comunicarse con al menos unas persona del entorno exploto.
- ¡¿Alguien de esta jodida ciudad donde coño queda la parada de metro más cercana?!- y nadie de la jodida le dijo donde coño quedaba el metro, algunas personas que pasaban a su lado cuando grito murmuraron cosas como: “mira una loca”,”chiflada”,” ¿Qué hace?”
- Depende de a donde necesites ir-la voz de la esperanza surgió del cauce de trajes, Cristina se giro y vio a una chica.
- ¿Perdón?
- Que depende a donde vallas. Veras hay 2 paradas de metro cerca la de aquí, la de Speranza de la línea 7 y la de Disperazione que es de la línea 4.
- ¡A!, pues…-Cristina reviso su plano mental del metro, era importante aprendérselo de memoria ya que conseguir uno de papel era bastante complicado, siempre andaban agotados- La de Speranza.
- A muy bien, voy para allá yo también a si que sígueme.
Cristina siguió al icono de compresión que esa chica representaba. Rondaría el metro ochenta y los 28 años, labios finos y agradables, ojos azul hielo muy intenso y unas finas cejas sobre ellos. Cristina pensó que debía ser modelo de alguna firma de ropa, era la típica chica que se veía en las fotos de los anuncios de las revistas anunciando algún perfume caro. La típica chica perfecta, seguro que cualquier chico perdería el culo por ella.
- A si que no eres de aquí- la Chica Perfecta saco a Cristina de sus cabalas.
- No.
- Entonces si no sabes donde esta el transporte publico ¿Cómo demonios has llegado aquí?
Cristina dudo si contarle una mentira, ella la estaba ayudando a si que decidió que al menos se merecía la verdad.
- Ayer es que vine en taxi.
- ¿Y no te fijaste por donde venias?
- Era tarde y no me fije en esas cosas.
- Entiendo, estabas con un chico.
La respuesta la pillo por sorpresa. Valla con la modelo, sabe leer el pensamiento. Cristina sonrió, no tenia sentido negarlo.
- Puede ser-contesto a la Chica Perfecta Con Poderes Mentales.
- No te preocupes yo también estoy aquí por motivos iguales.
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